Electrocaso 4

Información del caso clínico

Nivel de Dificultad:  

Paciente de 24 años que consulta por episodios ocasionales de palpitaciones.

¿Cuál es tu diagnóstico?

El trazado muestra un ritmo regular a 60 lpm (5 cuadros grandes entre dos QRS sucesivos). La onda P es positiva en derivaciones de cara inferior y negativa en AVR, lo cual indica que es un ritmo sinusal. La onda P tiene una duración normal (<0,12 s [tres cuadraditos])  ) y altura < 2.5 mm, lo cual descarta hipertrofias auriculares.

El intervalo PR (desde el inicio de la onda P a la primera onda del QRS) resulta corto (PR< 0,12 s [tres cuadraditos]) y este hallazgo nos orienta al diagnóstico de preexcitación ventricular.

El QRS muestra voltajes normales. Llama la atención un QRS ancho, pero esto no es debido a un bloqueo de rama, sino a un empastamiento inicial del QRS debido a la onda Delta característica del Síndrome de Wolf-Parkinson-White. En el síndrom de WPW son comunes las alteraciones de la repolarización secundarias al trastorno de la conducción.

CONCLUSIÓN: Ritmo sinusal. Preexcitación ventricular o Síndrome de Wolf-Parkinson-White.

 

SÍNDROME DE PREEXCITACIÓN O DE WOLF-PARKINSON-WHITE

El estímulo se origina en el nódulo sinusal y activa las aurículas registrándose una onda P normal, pero una vez activadas las aurículas, el estímulo pasa inmediatamente a través de un haz accesorio que lo conduce directamente a los ventrículos, los cuales son activados de inmediato (preexcitación).

Vía accesoria (VA) que evita el retraso del estímulo en el nodo AV

Onda delta producida por inicio temprano de la despolarización ventricular a través de la vía accesoria.

En el electrocardiograma aparece la onda P e inmediatamente después el complejo QRS (no existe segmento PR o éste es muy corto). Ahora bien, el complejo QRS presenta, en su porción inicial, un evidente trastorno de conducción, el cual se denomina onda Delta. Esto se debe a que, si bien el estímulo penetra rápido hacia los ventrículos, lo hace por una vía no idónea.

Por lo general, el final del complejo QRS es de aspecto normal, ya que el estímulo que también penetra por el nodo aurículoventricular, termina de activar normalmente los ventrículos.

La preexcitación ventricular predispone a arritmias por reentrada potencialmente graves, de una forma parecida a lo que sucede en las TSVP en el nodo aurículoventricular, pero utilizando la vía accesoria como parte del circuito.

Las alteraciones electrocardiográficas están caracterizadas por el acortamiento (o incluso la no existencia) del segmento PR, la onda P se halla inmediatamente antes del complejo QRS y éste presenta deformidades en su porción inicial, motivadas por la conducción lenta intraventricular (onda Delta).

 

 

Se debe poner especial atención a la existencia de este síndrome, pues las alteraciones que presenta el complejo QRS pueden ser fácilmente confundidas con un bloqueo de rama o una hipertrofia ventricular.