La dilatación de la raíz y la aorta ascendente es una entidad propia, que puede ser degenerativa, genética o asociada a válvula bicúspide. Su importancia radica en que puede producir IA (por separación de las comisuras) y, más grave aún, disección o rotura aórtica. Por ello, es fundamental su diagnóstico, seguimiento y tratamiento quirúrgico preventivo.
5.1. Concepto y definición
La dilatación de la aorta ascendente es el aumento del diámetro de este segmento aórtico por encima de los valores normales para la edad, sexo y superficie corporal. Se considera aneurisma de aorta ascendente cuando el diámetro supera en un 50% el valor normal esperado (es decir, más de 35 a 40 mm en la mayoría de las definiciones, aunque los umbrales quirúrgicos son más restrictivos). La dilatación de la raíz aórtica (que incluye el anillo, los senos de Valsalva y la unión sinotubular) es especialmente relevante porque distorsiona la geometría valvular.
La aorta ascendente es un segmento dinámico, expuesto a la presión sistólica y a la onda de pulso reflejada. Su integridad estructural depende de la calidad de su capa media, rica en fibras elásticas y colágeno. Cuando esta capa se debilita (por degeneración, inflamación o defectos genéticos), la aorta se dilata progresivamente, y el riesgo de disección o rotura aumenta exponencialmente con el tamaño.
5.2. Etiología
Las causas de la dilatación de la aorta ascendente son múltiples:
- Degenerativa (la más frecuente): relacionada con la edad y la hipertensión arterial. La HTA crónica somete a la pared aórtica a un estrés continuo que favorece la fragmentación de las fibras elásticas y el depósito de material mucoide (degeneración quística de la media). Es la causa más común en pacientes >60 años.
- Asociada a válvula aórtica bicúspide: la válvula bicúspide (2% de la población) se asocia a una aortopatía característica, con dilatación de la raíz y la aorta ascendente en el 40-50% de los casos. El flujo turbulento generado por la válvula bicúspide contribuye al daño de la pared, pero también hay un componente genético (defectos en la fibrilina y en las vías de señalización TGF-β). La dilatación puede ocurrir incluso si la válvula es funcionalmente normal, por lo que estos pacientes requieren seguimiento ecográfico de la aorta de por vida.
- Síndromes genéticos del tejido conectivo: el síndrome de Marfan (mutación en el gen FBN1, que codifica la fibrilina) es el prototipo. La fragilidad de la media produce dilatación de la raíz y alto riesgo de disección. El síndrome de Loeys-Dietz (mutaciones en TGFBR1/2) y el síndrome de Ehlers-Danlos vascular también cursan con aortopatía grave y umbrales quirúrgicos más bajos.
- Aortitis: inflamación de la pared aórtica, como en la arteritis de Takayasu, la arteritis de células gigantes o las enfermedades reumáticas (LES, AR). La inflamación crónica debilita la pared y puede producir dilatación o estenosis.
- Postraumática y post-disección: una disección previa (Tema 13) deja una pared debilitada que tiende a dilatarse con el tiempo (aneurisma post-disección), especialmente en la aorta descendente.
5.3. Clínica y diagnóstico
La dilatación de la aorta ascendente es asintomática en la mayoría de los casos, y suele ser un hallazgo incidental en una radiografía de tórax (ensanchamiento del mediastino) o en un ecocardiograma realizado por otro motivo. Cuando aparecen síntomas (dolor torácico, disnea, disfonía por compresión del nervio laríngeo recurrente, o insuficiencia aórtica), la dilatación suele ser muy avanzada y el riesgo de complicación es inminente.
El diagnóstico se basa en las pruebas de imagen (ver Tema 3 para detalles técnicos):
Ecocardiograma transtorácico (ETT): es la prueba de primera línea. Permite medir el diámetro de la raíz (senos de Valsalva) y de la aorta ascendente tubular en el plano paraesternal largo. Los valores normales son: raíz ≤3,5 cm; aorta ascendente ≤3,0 cm. El ETT también evalúa la válvula aórtica (competencia, morfología) y la función ventricular.
Ecocardiograma transesofágico (ETE): proporciona una ventana más cercana a la aorta ascendente en pacientes con mala ventana transtorácica.
Angio-TC o angio-RM: son las técnicas de referencia para la medición precisa del diámetro aórtico en los tres ejes, y para la planificación quirúrgica. Es fundamental medir el diámetro máximo en el plano perpendicular al eje longitudinal de la aorta. La RM es preferible en pacientes jóvenes o con necesidad de repetir estudios.
El seguimiento de los pacientes con dilatación aórtica es crucial: se recomienda repetir la prueba de imagen (ETT o TC) cada 6-12 meses si el diámetro es >4,5 cm, y anualmente si es <4,5 cm. Si se detecta un crecimiento rápido (>3-5 mm/año), se debe acortar el intervalo de seguimiento y considerar la cirugía con umbrales más bajos.
5.4. Factores que influyen en la progresión y el riesgo de complicación (ampliación)
El riesgo de disección o rotura de la aorta ascendente se correlaciona con el diámetro máximo, pero también depende de otros factores:
- Diámetro absoluto: el riesgo aumenta exponencialmente a partir de 5,5 cm. En los aneurismas >6 cm, el riesgo de rotura anual es del 5-10%.
- Velocidad de crecimiento: un crecimiento >3-5 mm/año es un factor de riesgo independiente, incluso con diámetros menores.
- Etiología: los pacientes con síndrome de Marfan tienen un riesgo de disección mayor para un mismo diámetro que los pacientes con dilatación degenerativa.
- Válvula bicúspide: la presencia de una válvula bicúspide aumenta el riesgo de disección, especialmente si hay coartación de aorta asociada o hipertensión.
- Antecedentes familiares: la historia de disección aórtica en familiares de primer grado es un factor de riesgo adicional.
- Hipertensión arterial no controlada: es el factor modificable más importante; el control estricto de la PA (ver Tema 1) reduce la velocidad de progresión.
5.5. Indicaciones quirúrgicas en la dilatación de la aorta ascendente (ampliación)
La cirugía de la raíz y la aorta ascendente es preventiva: se opera a pacientes asintomáticos para evitar la disección o la rotura. Los umbrales de diámetro para la cirugía se han establecido en base a estudios observacionales y de consenso de expertos, y son más bajos en pacientes con síndromes genéticos o válvula bicúspide:
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Situación
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Diámetro quirúrgico
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Clase
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Aneurisma de aorta ascendente aislado (no sindrómico)
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≥55 mm
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I
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Aneurisma de aorta ascendente aislado con bajo riesgo quirúrgico (<3%)
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>52 mm
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IIa
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Síndrome de Marfan (sin factores de riesgo)
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≥50 mm
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I
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Síndrome de Marfan (con factores de riesgo: disección familiar, crecimiento >3 mm/año, HTA, embarazo)
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≥45 mm
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IIa
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Válvula bicúspide con fenotipo raíz (senos de Valsalva > aorta tubular)
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≥50 mm
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I
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Crecimiento rápido (>3-5 mm/año)
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Considerar cirugía incluso con diámetros menores
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IIa
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Pacientes con insuficiencia aórtica severa y dilatación de la raíz
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Diámetros menores si hay deterioro de la FEVI o síntomas
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I/IIa
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Cirugía valvular indicada por otra razón + diámetro aorta ≥45 mm
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Considerar reemplazo combinado
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IIa
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5.6. Técnicas quirúrgicas sobre la raíz aórtica
Cuando la IA es secundaria a la dilatación de la raíz, el tratamiento quirúrgico debe abordar la raíz. Existen tres enfoques principales:
Técnicas de reparación de la raíz con conservación valvular (preservan la válvula nativa del paciente, evitando la anticoagulación crónica):
- Reimplante (Técnica de David): se sustituye la raíz aórtica por un tubo protésico, reimplantando los velos en su interior. Ventaja: estabiliza el anillo aórtico, con mucha durabilidad. Inconveniente: anula los senos de Valsalva. Indicación: síndrome de Marfan y pacientes con dilatación del anillo.
- Remodelado (Técnica de Yacoub): se sustituye la raíz aórtica respetando los senos de Valsalva, sin fijar el anillo. Ventaja: preserva los senos de Valsalva, con mejor hemodinámica. Inconveniente: no estabiliza el anillo (riesgo de recurrencia de IA). Indicación: pacientes sin dilatación del anillo pero con raíz aneurismática.
- Resuspensión aórtica (ampliación): se fija la válvula nativa dentro de un tubo protésico tras una disección de tipo A con afectación de la raíz. Indicación: disección de tipo A con IA aguda.
Técnicas de reparación sobre los velos (ampliación) (corrigen el defecto de coaptación del propio velo y se emplean aisladas o combinadas con la cirugía de la raíz, según el mecanismo de la insuficiencia):
- Plicatura comisural: sutura que acorta el borde libre del velo a la altura de la comisura. Indicación: prolapso de una comisura (tipo II de la clasificación funcional de El Khoury).
- Resección triangular: se reseca en cuña el tejido valvular redundante y se cierra el defecto. Indicación: exceso de tejido valvular con prolapso.
- Extensión con pericardio: se amplía el velo con un parche de pericardio (autólogo o bovino) para recuperar la superficie de coaptación. Indicación: restricción o retracción de un velo (tipo III).
Técnicas de sustitución valvular con reemplazo de la raíz:
- Reemplazo de raíz + válvula (Bentall): se sustituye la válvula aórtica y la aorta ascendente por un tubo protésico valvulado (mecánica o biológica), reimplantando las coronarias. Es la técnica de elección en aneurismas de raíz con afectación valvular severa cuando la válvula no es reparable.

Figura 3. Técnicas quirúrgicas de reparación valvular aórtica y de la raíz: reimplante (David) y remodelado (Yacoub), técnicas sobre los velos y resuspensión aórtica.
5.7. Referencias cruzadas
- La disección aórtica (complicación aguda de la dilatación) se desarrolla en el Tema 13 (Síndromes aórticos agudos).
- Los aneurismas de la aorta descendente torácica, toracoabdominal y abdominal se abordan en el Tema 14 (Aneurismas aórticos y periféricos).
- Los principios generales de la cirugía valvular (selección de prótesis, anticoagulación, profilaxis de endocarditis) se desarrollan en el Tema 12 (Principios generales de cirugía valvular).