Tema 8: Shock cardiogénico y dispositivos de asistencia circulatoria

Iria Pena González.
Estudiante 6º medicina. Universidade Santiago de Compostela
Dr. Emiliano Fdez-Obanza Windscheid.
Cardiólogo. Unidad de Arritmias. Hospital Álvaro Cunqueiro. Vigo
Dr. Prof. Sergio Raposeiras Roubín.
Cardiólogo clínico. Profesor asociado USC. Hospital Álvaro Cunqueiro.

CÓMO ESTUDIAR ESTE TEMA (orientación para 3.º de Medicina)

Empieza por el Núcleo imprescindible que tienes justo debajo: es el mínimo exigible de este tema. Lee después el tema completo y, al terminar, usa la tabla de Puntos clave del apartado 7 como autoevaluación. Lo marcado como (ampliación) es de segunda lectura: no lo necesitas para aprobar la primera vuelta.

Núcleo imprescindible:

  • Concepto: el shock cardiogénico es un estado de hipoperfusión tisular generalizada por disfunción cardíaca primaria, con un gasto cardíaco insuficiente para las demandas del organismo. Es la causa más frecuente de muerte en el infarto agudo de miocardio (IAM) y su mortalidad sigue entre el 40 y el 60 por ciento.
  • Etiología: la causa más frecuente es el IAM extenso, sobre todo cuando afecta a más del 40 por ciento de la masa del ventrículo izquierdo. En ese contexto puede deberse a disfunción sistólica grave (lo más común), a complicaciones mecánicas, a infarto de ventrículo derecho o a exceso de fármacos que deprimen la contractilidad. Entre las causas no isquémicas están la miocardiopatía dilatada avanzada, la miocarditis fulminante, las valvulopatías severas, el postoperatorio de cirugía cardíaca y las arritmias.
  • Fisiopatología: hay un círculo vicioso. La caída del gasto cardíaco produce hipotensión, la hipotensión reduce la presión de perfusión coronaria, la isquemia empeora la disfunción ventricular y el gasto cae aún más. La activación neurohormonal añade vasoconstricción, que aumenta la poscarga, y la inflamación sistémica deprime más el miocardio.
  • Clínica: hipotensión con presión arterial sistólica por debajo de 90 mmHg durante al menos 30 minutos, o necesidad de vasopresores para mantenerla, junto con signos de hipoperfusión: piel fría y sudorosa, oliguria por debajo de 30 mililitros por hora, alteración del nivel de conciencia y lactato por encima de 2 mmol/L. Puede acompañarse de congestión pulmonar o sistémica.
  • Exploración: crepitantes bibasales y edema agudo de pulmón si hay congestión pulmonar; ingurgitación yugular, hepatomegalia y edemas si el fallo es biventricular o hay infarto de ventrículo derecho. Ojo: en el infarto de ventrículo derecho y en la rotura de pared libre con taponamiento hay hipotensión e ingurgitación yugular sin crepitantes.
  • Diagnóstico: el diagnóstico es clínico. El ecocardiograma es la prueba clave, imprescindible para descartar causas quirúrgicas. El cateterismo derecho confirma el diagnóstico hemodinámico con índice cardíaco por debajo de 2,2 litros por minuto y metro cuadrado, presión capilar pulmonar por encima de 15 mmHg y saturación venosa mixta por debajo del 60 por ciento.
  • Tratamiento: cuatro pilares. Soporte hemodinámico inicial con oxigenoterapia y fluidoterapia cautelosa (contraindicada si hay congestión pulmonar); revascularización urgente del vaso culpable en el IAM, que es la piedra angular; tratamiento farmacológico; y dispositivos de asistencia circulatoria en los casos refractarios.
  • Fármacos: la noradrenalina es el vasopresor de primera línea cuando la presión sistólica está por debajo de 70 mmHg o el shock es refractario. La dobutamina es el inotópico de elección si no hay hipotensión severa. En pacientes betabloqueados se consideran el levosimendán o la milrinona, porque su efecto no depende de los receptores beta.
  • Dispositivos: el balón de contrapulsación intraaórtico descarga el ventrículo izquierdo y mejora la perfusión coronaria, pero tiene indicaciones limitadas; la Impella descarga activamente el ventrículo izquierdo y aporta más flujo; el oxigenador de membrana extracorpórea veno-arterial (VA-ECMO) da soporte total de corazón y pulmones, y debe combinarse con un dispositivo de descarga ventricular para evitar la distensión del ventrículo izquierdo.

1. INTRODUCCIÓN Y CONCEPTO

El shock cardiogénico es el estado de hipoperfusión tisular generalizada secundario a una disfunción cardíaca primaria, que condiciona un gasto cardíaco insuficiente para mantener las demandas metabólicas del organismo. Es la causa más frecuente de muerte en el infarto agudo de miocardio y, a pesar de los avances en la revascularización precoz y el soporte circulatorio, sigue presentando una mortalidad extremadamente elevada, que oscila entre el 40% y el 60% en los registros contemporáneos.

La fisiopatología del shock cardiogénico se caracteriza por un círculo vicioso: la disminución del gasto cardíaco provoca hipotensión, que a su vez reduce la perfusión coronaria, empeorando la isquemia miocárdica y perpetuando la disfunción ventricular. Además, la activación neurohormonal (sistema renina-angiotensina-aldosterona y sistema nervioso simpático) induce vasoconstricción periférica, que inicialmente mantiene la presión arterial pero aumenta la poscarga, empeorando aún más la función ventricular.

El manejo del shock cardiogénico requiere un enfoque multidisciplinar y escalonado: desde el soporte farmacológico (vasopresores e inotrópicos) hasta la revascularización urgente y, en los casos más graves, los dispositivos de asistencia circulatoria mecánica. El objetivo es mantener la perfusión de órganos vitales, romper el círculo vicioso y permitir la recuperación miocárdica o servir como puente a una terapia definitiva (trasplante o dispositivo de larga duración).

2. ETIOLOGÍA Y CLASIFICACIÓN

La causa más frecuente de shock cardiogénico es el infarto agudo de miocardio (IAM), especialmente los infartos extensos que afectan a más del 40% de la masa ventricular izquierda. En el contexto del IAM, el shock puede ser consecuencia de:

  • Disfunción sistólica grave del ventrículo izquierdo (la causa más común).
  • Complicaciones mecánicas (rotura de pared libre, comunicación interventricular, insuficiencia mitral aguda), que se desarrollan en el Tema 7.
  • Infarto de ventrículo derecho (especialmente en infartos inferiores), que produce un shock por bajo gasto con presiones de llenado elevadas pero sin congestión pulmonar.
  • Shock mediado por fármacos (betabloqueantes o calcioantagonistas en exceso), que deprimen la contractilidad.

Otras causas no isquémicas de shock cardiogénico incluyen:

  • Miocardiopatías dilatadas avanzadas (IC terminal, estadio D de la ACC/AHA).
  • Miocarditis fulminante.
  • Valvulopatías severas (estenosis aórtica crítica, insuficiencia aórtica o mitral aguda).
  • Postoperatorio de cirugía cardíaca (síndrome de bajo gasto).
  • Arritmias (taquicardia ventricular sostenida o fibrilación auricular con respuesta ventricular rápida que deteriora el llenado).

Clínicamente, el shock cardiogénico se clasifica según su gravedad en la escala SCAI (ampliación) (Society for Cardiovascular Angiography and Interventions), que establece 5 estadios (A a E), desde el riesgo de shock (A) hasta el shock refractario (E), y que es útil para estratificar el pronóstico y guiar las decisiones terapéuticas.

3. FISIOPATOLOGÍA Y CÍRCULO VICIOSO

La fisiopatología del shock cardiogénico se basa en un círculo vicioso que se retroalimenta:

  • Disminución del gasto cardíaco (por pérdida de masa miocárdica contráctil) → hipotensión.
    Hipotensión → reducción de la presión de perfusión coronaria → isquemia miocárdica adicional (especialmente en el miocardio en la zona limítrofe del infarto).
    Isquemia → mayor disfunción ventricular → caída adicional del gasto cardíaco.
  • Activación neurohormonal (SRAA y sistema simpático) → vasoconstricción periférica, retención de sodio y agua, y taquicardia. La vasoconstricción aumenta la poscarga, lo que incrementa el trabajo del ventrículo izquierdo y empeora la isquemia.
  • Inflamación sistémica y disfunción endotelial (ampliación): la hipoperfusión prolongada activa la cascada inflamatoria, con liberación de citoquinas (TNF-α, IL-6), que contribuyen a la vasodilatación periférica y a la depresión miocárdica adicional, creando un estado similar al séptico.

Este círculo vicioso es la razón por la que el shock cardiogénico tiene una mortalidad tan elevada si no se interviene de forma precoz y agresiva. El objetivo del tratamiento es interrumpir este círculo, ya sea restaurando el flujo (revascularización) o proporcionando soporte circulatorio mecánico para descargar el ventrículo y mejorar la perfusión.

4. CLÍNICA Y DIAGNÓSTICO

4.1. Clínica

El shock cardiogénico se manifiesta por una combinación de signos de hipoperfusión tisular y congestión pulmonar o sistémica. Los hallazgos clínicos incluyen:

  • Hipotensión: presión arterial sistólica <90 mmHg durante al menos 30 minutos, o necesidad de vasopresores para mantener la PAS >90 mmHg.
  • Signos de hipoperfusión tisular:
    • Piel fría, pálida, sudorosa y con relleno capilar prolongado (>2-3 segundos).
    • Oliguria: diuresis <30 ml/h o <0,5 ml/kg/h.
    • Alteración del nivel de conciencia: confusión, letargia o coma.
    • Acidosis láctica: elevación del lactato sérico (>2 mmol/L), que refleja isquemia tisular.
  • Signos de congestión pulmonar: crepitantes bibasales, edema agudo de pulmón, necesidad de ventilación mecánica.
  • Signos de congestión sistémica (en shock biventricular o por infarto de VD): ingurgitación yugular, hepatomegalia, edemas.

Es importante tener en cuenta que el shock cardiogénico puede presentarse sin congestión pulmonar evidente en el infarto de ventrículo derecho o en la rotura de pared libre con taponamiento (que cursa con hipotensión y ingurgitación yugular, pero sin crepitantes pulmonares).

4.2. Pruebas complementarias (ampliación)

El diagnóstico del shock cardiogénico es clínico, pero se apoya en pruebas complementarias que confirman el diagnóstico, orientan la etiología y guían el tratamiento.

Prueba

Hallazgos

Utilidad

Electrocardiograma (ECG)

Signos de IAM, arritmias, bloqueos.

Identificar la causa (isquémica o arrítmica).

Radiografía de tórax

Congestión pulmonar, cardiomegalia, derrame pleural.

Evaluar la gravedad de la congestión.

Ecocardiograma

Prueba clave. Evalúa FEVI, tamaño de cavidades, valvulopatías, complicaciones mecánicas (rotura, CIV, IM aguda), taponamiento, y función del VD. Es imprescindible para descartar causas quirúrgicas. (Ver Tema 3 para detalles técnicos).

Esencial para la orientación diagnóstica y la toma de decisiones.

Cateterismo derecho (Swan-Ganz)

Índice cardíaco <2,2 L/min/m², presión capilar pulmonar (PCWP) >15 mmHg, presión venosa central (PVC) elevada, saturación venosa mixta (SvO₂) <60%.

Confirma el diagnóstico hemodinámico, evalúa la respuesta al tratamiento y guía la terapia de fluidos y vasopresores.

Coronariografía

Identifica la lesión culpable en el IAM.

Permite la revascularización urgente (ICP).

Analítica

Elevación de lactato, troponinas, función renal, iones, hemograma.

Evalúa la repercusión orgánica y el pronóstico.

5. TRATAMIENTO DEL SHOCK CARDIOGÉNICO

El tratamiento del shock cardiogénico es multidisciplinar y debe ser instituido de forma precoz. Se basa en cuatro pilares: soporte hemodinámico inicial, revascularización urgente, soporte farmacológico y, en casos graves, dispositivos de asistencia circulatoria mecánica.

5.1. Soporte hemodinámico inicial y medidas generales

  • Oxigenoterapia y ventilación: la mayoría de los pacientes requieren oxígeno suplementario. En caso de insuficiencia respiratoria (hipoxemia o acidosis respiratoria), está indicada la ventilación mecánica invasiva o, en casos seleccionados, la ventilación no invasiva (CPAP/BiPAP) para reducir el trabajo respiratorio y mejorar la oxigenación.
  • Fluidoterapia: la administración de volumen debe ser cautelosa. En el shock cardiogénico sin congestión pulmonar (p. ej., infarto de VD), se puede administrar un bolo de 250-500 ml de suero salino al 0,9% o Ringer lactato para mejorar la precarga. Sin embargo, en la mayoría de los casos con congestión pulmonar, los fluidos están contraindicados y pueden empeorar el edema pulmonar.
  • Manejo del dolor y la ansiedad: la morfina intravenosa (2-4 mg) alivia el dolor y reduce la ansiedad, pero debe usarse con precaución, ya que puede causar hipotensión.
  • Corrección de alteraciones metabólicas: hipopotasemia, hipomagnesemia, acidosis, etc.

5.2. Revascularización urgente (en el IAM)

En el shock cardiogénico secundario a IAM, la revascularización precoz del vaso culpable es la piedra angular del tratamiento (clase I). El estudio CULPRIT-SHOCK demostró que la ICP del vaso culpable (revascularización de la arteria responsable del infarto, sin tratar las lesiones no culpables en el mismo acto) es superior a la revascularización completa inmediata, con una reducción de la mortalidad y de la insuficiencia renal a los 30 días. Por tanto, en el shock cardiogénico, la estrategia recomendada es la ICP del vaso culpable, difiriendo la revascularización de otras lesiones para un segundo procedimiento.

5.3. Tratamiento farmacológico: vasopresores e inotrópicos

El tratamiento farmacológico tiene como objetivo restaurar la presión arterial (para garantizar la perfusión coronaria) y mejorar el gasto cardíaco (para perfundir los órganos). Los fármacos deben titularse a la mínima dosis eficaz, y su elección depende del perfil hemodinámico del paciente. Para los mecanismos de acción detallados, se remite al Tema 2.

Fármaco

Efecto principal

Indicación

Consideraciones

Noradrenalina

Vasopresor potente (α) con efecto β leve.

Primera línea en shock con hipotensión severa (PAS <70 mmHg) o en shock refractario a otros fármacos. Aumenta la presión arterial y la perfusión coronaria.

Reduce el gasto cardíaco por vasoconstricción excesiva. Monitorizar la perfusión periférica y el lactato.

Dobutamina

Inotrópico β, con efecto vasodilatador β.

Shock con bajo gasto cardíaco pero sin hipotensión severa (PAS >90 mmHg) o hipotensión leve. Aumenta el gasto cardíaco y disminuye la poscarga.

Puede empeorar la hipotensión por vasodilatación. Precaución en pacientes con isquemia activa (aumenta el consumo de oxígeno).

Dopamina

Dosis-dependiente: baja (β), alta (α).

Segunda línea. Históricamente usado, pero en el estudio SOAP II la noradrenalina fue superior en supervivencia en shock cardiogénico.

Arritmogénica. Aumenta el consumo de oxígeno.

Levosimendán

Inotrópico con sensibilización al calcio, efecto vasodilatador.

Preferible en pacientes betabloqueados (su efecto no depende de los receptores β). Útil en shock por IC descompensada o postoperatorio.

Vasodilatador, puede causar hipotensión si no se acompaña de noradrenalina. Vida media larga (eliminación activa).

Milrinona

Inhibidor de la fosfodiesterasa III (inotrópico + vasodilatador).

Alternativa en pacientes betabloqueados o con HTP.

Menos utilizado en isquemia aguda por vasodilatación y arritmias.

Estrategia práctica recomendada por las guías ESC 2023 (ampliación):

  1. Iniciar con noradrenalina si la PAS <70 mmHg o si hay shock refractario.
  2. Añadir dobutamina si la PAS es >70-80 mmHg pero el gasto cardíaco es bajo (signos de hipoperfusión).
  3. En pacientes betabloqueados crónicos con shock refractario, considerar levosimendán o milrinona.
  4. Si se necesita soporte inotrópico prolongado, se debe considerar la asistencia circulatoria mecánica.

5.4. Dispositivos de asistencia circulatoria mecánica

Cuando el shock cardiogénico es refractario al tratamiento farmacológico y la revascularización, o cuando se necesita soporte para el trasplante o la recuperación miocárdica, están indicados los dispositivos de asistencia circulatoria. Su objetivo es descargar el ventrículo (reduciendo el trabajo cardíaco y el consumo de oxígeno) y mantener la perfusión sistémica.

5.4.1. Balón de contrapulsación intraaórtico (BCIA / IABP)

El BCIA es un balón intraaórtico que se coloca en la aorta descendente (a través de la arteria femoral) y se infla en diástole (aumentando la presión de perfusión coronaria) y se desinfla en sístole (reduciendo la poscarga). Es el dispositivo de asistencia circulatoria más utilizado y de menor invasividad.

  • Mecanismo de acción:
    • Insuflado en diástole: aumenta la presión diastólica aórtica, mejorando el flujo coronario (especialmente en la arteria descendente anterior).
    • Desinflado en sístole: reduce la presión sistólica aórtica, disminuyendo la poscarga y el trabajo ventricular.
      Indicaciones: shock cardiogénico refractario, especialmente en el contexto de complicaciones mecánicas (CIV, insuficiencia mitral aguda), como puente a la cirugía. También se usa en la ICP de alto riesgo (protección hemodinámica).
  • Contraindicaciones (ampliación): insuficiencia aórtica severa, disección aórtica, enfermedad arterial periférica grave, trombos en aorta.
  • Limitaciones: El estudio IABP-SHOCK II demostró que el BCIA no reduce la mortalidad a 30 días ni a 1 año en el shock cardiogénico post-IAM de forma rutinaria. Por tanto, su uso está restringido a situaciones específicas (complicaciones mecánicas, shock refractario en centros sin otros dispositivos, o como puente a una terapia más avanzada).

5.4.2. Impella (bomba de flujo continuo)

La Impella es un dispositivo de asistencia ventricular que se coloca de forma percutánea (a través de la arteria femoral o subclavia) y se posiciona a través de la válvula aórtica. Consta de una bomba microaxial que aspira sangre del ventrículo izquierdo y la expulsa hacia la aorta, descargando el ventrículo y aumentando el gasto cardíaco.

  • Mecanismo de acción: la bomba impulsa la sangre desde el VI a la aorta, reduciendo el volumen telediastólico y telesistólico (descarga ventricular), disminuyendo el consumo de oxígeno y mejorando el flujo coronario.
  • Tipos (ampliación): existen diferentes modelos según el flujo que proporcionan: Impella CP (hasta 4 L/min), Impella 5.0/5.5 (hasta 5-6 L/min), que requieren un mayor calibre de acceso.
  • Indicaciones:
    • Shock cardiogénico refractario a vasopresores e inotrópicos.
    • Soporte durante ICP de alto riesgo (protección hemodinámica).
    • Puente a la recuperación, a un DAV de larga duración o al trasplante.
  • Ventajas: proporciona un soporte hemodinámico más potente que el BCIA, y descarga el VI de forma activa.
  • Limitaciones: requiere acceso arterial de gran calibre (riesgo de isquemia de extremidad), puede causar hemólisis, y es caro y de complejidad técnica. Además, no proporciona soporte respiratorio ni oxigenación.
  • Evidencia (ampliación): el ensayo DanGer Shock (2024) fue el primer estudio aleatorizado que demostró beneficio de supervivencia con un dispositivo de asistencia circulatoria en el shock post-IAM: en el shock cardiogénico por IAMCEST, el uso rutinario de la Impella CP redujo la mortalidad a 180 días (45,8% frente a 58,5%; HR 0,74; NNT 8), a costa de más complicaciones (sangrado grave, isquemia de extremidad, hemólisis).

5.4.3. ECMO (Oxigenador de membrana extracorpórea) veno-arterial (VA-ECMO)

El VA-ECMO es la forma más completa de asistencia circulatoria, ya que proporciona tanto soporte cardíaco (bombeo) como pulmonar (oxigenación y eliminación de CO₂). La sangre se drena desde la aurícula derecha (o vena cava) mediante una cánula venosa, pasa por un oxigenador de membrana y una bomba centrífuga, y se devuelve a la aorta a través de una cánula arterial (generalmente femoral).

  • Mecanismo: bypass total de corazón y pulmones. Permite la oxigenación y perfusión sistémica incluso en parada cardíaca.
  • Indicaciones:
    • ECPR (Extracorporeal Cardiopulmonary Resuscitation): parada cardíaca refractaria con posibilidad de
    • recuperación neurológica.
    • Shock cardiogénico refractario (fallo biventricular) sin respuesta a otros dispositivos.
    • Puente a la recuperación, trasplante o DAV de larga duración.
    • Paro circulatorio agudo postoperatorio de cirugía cardíaca.
  • Ventajas: soporte completo de corazón y pulmones, permite la estabilización del paciente para realizar otras intervenciones (ICP, cirugía, trasplante).
  • Limitaciones: invasivo, requiere anticoagulación sistémica (riesgo de sangrado, especialmente en pacientes con cirugía o ICP reciente), puede causar isquemia de extremidades por la cánula femoral, y aumenta la poscarga del ventrículo izquierdo (por la perfusión retrógrada), lo que puede provocar distensión del VI y edema pulmonar. Para evitar esto, suele combinarse con un dispositivo de descarga ventricular (ej. Impella, o una septostomía auricular).
  • Evidencia (ampliación): el ensayo ECLS-SHOCK (2023) no encontró reducción de la mortalidad a 30 días con VA-ECMO frente al tratamiento médico habitual en el shock cardiogénico post-IAM (47,8% frente a 49,0%), con más sangrados graves e isquemia de extremidad en el grupo de ECMO. Por tanto, no se recomienda su uso sistemático y debe reservarse para casos seleccionados (parada cardíaca refractaria, fallo biventricular).

5.4.4. Comparativa de los dispositivos de asistencia circulatoria (ampliación)

Dispositivo

Flujo

Vía de acceso

Soporte

Invasividad

Indicación principal

Limitación clave

BCIA / IABP

0,5-1 L/min

Femoral (percutáneo)

Ventrículo izquierdo (descarga)

Baja

Complicaciones mecánicas, puente a cirugía

No reduce mortalidad en shock rutinario.

Impella CP / 5.0

2,5-5 L/min

Femoral (percutáneo)

Ventrículo izquierdo (descarga activa)

Media

Shock refractario, ICP de alto riesgo

Riesgo de isquemia de extremidad, hemólisis.

VA-ECMO

4-7 L/min

Femoral o central (quirúrgico)

Corazón y pulmones (soporte total)

Alta

Parada cardíaca refractaria, fallo biventricular, puente a trasplante

Aumenta la poscarga VI (necesita descarga), sangrado, isquemia de extremidad.

6. PRONÓSTICO

A pesar de los avances en el tratamiento, el shock cardiogénico sigue siendo una entidad con una mortalidad elevada, que oscila entre el 40% y el 60% en los registros contemporáneos. Los principales factores de mal pronóstico son:

  • Edad avanzada.
  • Enfermedad coronaria extensa y revascularización incompleta.
  • Complicaciones mecánicas (especialmente CIV y rotura papilar).
  • Disfunción renal (elevación de creatinina) y acidosis láctica persistente.
  • Necesidad de ventilación mecánica y de múltiples vasopresores.
  • Fallo multiorgánico.

La clave para mejorar el pronóstico es el diagnóstico precoz y la intervención multidisciplinar precoz, con un equipo coordinado que incluya cardiólogos intensivistas, hemodinamistas, cirujanos cardíacos y especialistas en soporte circulatorio.

7. PUNTOS CLAVE

Concepto

Mensaje clave

Definición y mortalidad

El shock cardiogénico es un estado de hipoperfusión por disfunción cardíaca, con una mortalidad del 40-60%.

Etiología y diagnóstico

Su causa más frecuente es el IAM extenso, y el ecocardiograma es esencial para descartar complicaciones mecánicas (Tema 3).

Pilares del tratamiento

El tratamiento se basa en revascularización precoz del vaso culpable (estudio CULPRIT-SHOCK) + soporte farmacológico (noradrenalina + dobutamina/levosimendán) + dispositivos de asistencia en casos refractarios.

Fármacos

La noradrenalina es el vasopresor de primera línea; la dobutamina es el inotrópico de elección si no hay hipotensión severa.

Dispositivos

El BCIA tiene indicaciones limitadas (complicaciones mecánicas, puente); Impella descarga el VI activamente; VA-ECMO proporciona soporte total (corazón + pulmones).

Descarga ventricular

El ECMO debe combinarse con un dispositivo de descarga ventricular para evitar la distensión del VI.

8. BIBLIOGRAFÍA

  1. ESC 2023 (SCA) – Byrne RA, Rossello X, Coughlan JJ, et al. 2023 ESC Guidelines for the management of acute coronary syndromes. Eur Heart J. 2023;44(38):3720-3826.
  2. ESC 2021 (IC) – McDonagh TA, Metra M, Adamo M, et al. 2021 ESC Guidelines for the diagnosis and treatment of acute and chronic heart failure. Eur Heart J. 2021;42(36):3599-3726.
  3. CULPRIT-SHOCK – Thiele H, Akin I, Sandri M, et al. PCI Strategies in Patients with Acute Myocardial Infarction and Cardiogenic Shock. N Engl J Med. 2017;377(25):2419-2432.
  4. IABP-SHOCK II – Thiele H, Zeymer U, Neumann FJ, et al. Intraaortic balloon support for myocardial infarction with cardiogenic shock. N Engl J Med. 2012;367(14):1287-1296.
  5. AHA 2021 (Shock) – van Diepen S, Katz JN, Albert NM, et al. Contemporary Management of Cardiogenic Shock: A Scientific Statement From the American Heart Association. Circulation. 2017;136(16):e232-e268.
  6. Braunwald – Libby P, Bonow RO, Mann DL, et al. Braunwald’s Heart Disease. 12th ed. Elsevier; 2022.
  7. DanGer Shock – Møller JE, Engstrøm T, Jensen LO, et al. Microaxial Flow Pump or Standard Care in Infarct-Related Cardiogenic Shock. N Engl J Med. 2024;390(15):1382-1393.
  8. ECLS-SHOCK – Thiele H, Zeymer U, Akin I, et al. Extracorporeal Life Support in Infarct-Related Cardiogenic Shock. N Engl J Med. 2023;389(14):1286-1297.

Nota final: Este tema ha integrado la información dispersa sobre shock y asistencia circulatoria que antes aparecía en los temas 4, 5, 8 y 9, eliminando redundancias. Los mecanismos de acción de los fármacos se remiten al Tema 2, y los criterios ecocardiográficos al Tema 3.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes revisar nuestra política de cookies.