5.1. Clínica
El síntoma cardinal del SCA es el dolor torácico de características isquémicas: opresivo, retroesternal, con irradiación a brazo izquierdo, mandíbula o epigastrio. Suele durar más de 20 minutos y no cede con el reposo ni con la administración de nitroglicerina sublingual. Se acompaña frecuentemente de sudoración profusa, náuseas, disnea o sensación de muerte inminente. En la angina inestable, el dolor es similar pero de menor duración, puede aparecer en reposo o ser de nueva aparición, y no se acompaña de elevación de biomarcadores.
Las presentaciones atípicas son frecuentes en ancianos, diabéticos y mujeres: disnea aislada, síncope, dolor epigástrico que se confunde con dispepsia, o incluso ausencia total de dolor (isquemia silente). En estos casos, el diagnóstico requiere un alto índice de sospecha y la realización precoz de un electrocardiograma y determinación de troponinas.
Es obligado descartar otras causas de dolor torácico agudo potencialmente letales: la disección aórtica (dolor transfixiante de inicio brusco, asimetría de pulsos, ensanchamiento mediastínico), el tromboembolismo pulmonar (disnea súbita, hipoxemia, dolor pleurítico), el neumotórax a tensión, la pericarditis aguda (dolor que empeora en decúbito y mejora al inclinarse hacia delante, roce pericárdico) y las causas digestivas (espasmo esofágico, reflujo, perforación esofágica). Un ECG normal y troponinas seriadas negativas en un paciente con dolor prolongado obligan a reconsiderar el diagnóstico.
5.2. Electrocardiograma (ECG)
El ECG es la prueba más rápida y esencial en la sospecha de SCA. Debe realizarse en los primeros 10 minutos desde el primer contacto sanitario.
- La elevación del ST ≥1 mm en dos derivaciones contiguas (o ≥2 mm en V2-V3 en hombres, ≥1,5 mm en mujeres) es diagnóstica de IAM con elevación del ST (STEMI) y obliga a activar el código infarto. La morfología de la elevación es típicamente convexa (lomo de delfín), y su localización orienta sobre el territorio afectado: V1-V4 (anterior, arteria descendente anterior), DII, III y aVF (inferior, coronaria derecha o circunfleja), I y aVL (lateral, circunfleja o ramas de la descendente anterior).
- La aparición de un nuevo bloqueo de rama izquierda (BRI) también se considera equivalente a STEMI, ya que oscurece el análisis del ST y se asocia a un alto riesgo de necrosis extensa.
- La depresión del ST o las ondas T negativas simétricas sugieren un IAM sin elevación del ST (NSTEMI) o una angina inestable, y requieren estratificación del riesgo para decidir el momento de la coronariografía.
- Un ECG normal no descarta el diagnóstico, ya que hasta el 20-30% de los NSTEMI pueden presentarlo inicialmente; en estos casos, la clínica y las troponinas son decisivas.
En pacientes con BRI o portadores de marcapasos (ampliación), se aplican los criterios de Sgarbossa para diagnosticar un IAM: la concordancia del ST con el QRS (elevación ST con QRS positivo, o depresión ST con QRS negativo) es altamente específica de isquemia. La elevación del ST discordante con ratio ST/QRS >0,25 (criterio de Smith) también apoya el diagnóstico.
5.3. Ecocardiograma y otras pruebas de imagen
El ecocardiograma transtorácico (ETT) es la técnica de imagen de primera línea. En la fase aguda, está indicado (clase I) en pacientes con shock cardiogénico, inestabilidad hemodinámica o sospecha de complicación mecánica (rotura de tabique, insuficiencia mitral aguda, taponamiento). No debe retrasar la coronariografía urgente. Durante la hospitalización, se realiza de forma rutinaria para evaluar la función ventricular (FEVI), detectar complicaciones mecánicas y descartar trombos intraventriculares. Tras el alta, si la FEVI es <40% a las 6-12 semanas, se repite el ecocardiograma para valorar la recuperación y decidir la necesidad de un desfibrilador automático implantable (DAI).
La resonancia magnética cardiaca (RMC) está especialmente indicada en el MINOCA, ya que permite diferenciar entre miocarditis, Takotsubo e infarto de etiología no aterotrombótica mediante la caracterización tisular (edema, realce tardío). También es útil para valorar la viabilidad miocárdica en pacientes con disfunción severa antes de una revascularización.
5.4. Coronariografía (angiografía)
La coronariografía es la prueba de referencia para identificar la lesión culpable y, en el caso del STEMI, realizar la reperfusión. En el STEMI, debe realizarse de forma urgente (idealmente <60 minutos desde el primer contacto en centros con hemodinámica, o <120 minutos si se requiere traslado). En el NSTEMI y la angina inestable, el momento de la coronariografía se decide según la estratificación del riesgo (escala GRACE).