Iria Pena González.
Estudiante 6º medicina. Universidade Santiago de Compostela
Dr. Emiliano Fdez-Obanza Windscheid.
Cardiólogo. Unidad de Arritmias. Hospital Álvaro Cunqueiro. Vigo
Dr. Prof. Sergio Raposeiras Roubín.
Cardiólogo clínico. Profesor asociado USC. Hospital Álvaro Cunqueiro.
Empieza por el Núcleo imprescindible que tienes justo debajo: es el mapa del tema en ocho ideas. Lee después el tema completo de principio a fin y, al terminar, comprueba lo que has fijado con la tabla de Puntos clave del apartado 9. Lo señalado como (ampliación) es de segunda lectura: no lo necesitas para entender el núcleo del tema, déjalo para un repaso posterior.
Núcleo imprescindible:
- Concepto: el linfedema es el acúmulo de líquido rico en proteínas en el tejido intersticial porque el sistema linfático no lo drena. Es la enfermedad linfática más frecuente y afecta a una de cada diez mil personas menores de veinte años.
- Qué hace el sistema linfático: drena el exceso de líquido del intersticio, transporta proteínas grandes y lípidos del intestino y participa en la defensa inmunitaria. El linfangión, el segmento del vaso situado entre dos válvulas, es la bomba que empuja la linfa; su fallo es el mecanismo del linfedema primario.
- Las dos grandes formas: el primario, entre el 80 y el 90 por ciento de los casos, se debe a una alteración congénita de los vasos o del linfangión; el secundario, entre el 10 y el 20 por ciento, tiene una causa identificable y afecta sobre todo a los ganglios.
- Las dos causas que hay que saber: en el mundo, la filariasis; en nuestro medio, la cirugía del cáncer de mama con vaciamiento axilar, más aún si se añade radioterapia. Del primario, la forma más frecuente es la precoz o de Meige, que aparece en la pubertad, predomina en mujeres y afecta a una sola pierna por debajo de la rodilla.
- Fisiopatología: al no drenarse, las proteínas se acumulan en el intersticio, atraen agua y generan edema. Esa situación mantenida provoca inflamación crónica, fibrosis y engrosamiento de la piel, y predispone a infecciones de repetición.
- Clínica y exploración: edema que empieza blando y con fóvea y acaba duro y fibrótico, con cambios en la piel. El dato clave es el signo de Stemmer, la imposibilidad de pellizcar la piel del dorso del segundo dedo del pie: es patognomónico. Al principio no duele y, salvo en el estadio inicial, no mejora al elevar la pierna.
- Estadios y diagnóstico: la clasificación de Génova distingue tres estadios, de edema reversible a edema duro con elefantiasis. El diagnóstico es clínico y la prueba de referencia es la linfogammagrafía. Siempre hay que descartar una trombosis venosa profunda (TVP) con eco-Doppler y, si el linfedema aparece por encima de los 35 años, buscar un tumor oculto.
- Tratamiento: no existe cura. Lo esencial es la prevención, con higiene de la piel, evitar traumatismos y tratar pronto cualquier infección, y el tratamiento conservador, con drenaje linfático manual, medias o mangas de compresión fuerte, ejercicio y presoterapia. La cirugía se reserva para casos avanzados o refractarios en centros especializados.
El linfedema es la forma más prevalente de patología linfática, caracterizada por la acumulación de líquido rico en proteínas en el espacio intersticial debido a una disminución del transporte linfático. Aunque es una enfermedad relativamente infrecuente (afecta a 1/10.000 personas menores de 20 años), su impacto en la calidad de vida es considerable, especialmente en sus formas avanzadas, donde la fibrosis y la elefantiasis producen una discapacidad funcional importante.
El sistema linfático es responsable del drenaje del líquido intersticial y de las proteínas de alto peso molecular, así como de la defensa inmunológica. Cuando este sistema falla, se produce un acúmulo de líquido rico en proteínas que desencadena una respuesta inflamatoria crónica, fibrosis y engrosamiento cutáneo. El linfedema puede ser primario (alteración congénita de los vasos linfáticos) o secundario (causa identificable: cirugía oncológica, radioterapia, infección, traumatismo).
El diagnóstico del linfedema es fundamentalmente clínico, apoyado en pruebas de imagen (linfogammagrafía) para confirmar el diagnóstico y valorar la extensión. El tratamiento es subóptimo y se basa en medidas conservadoras (drenaje linfático manual, compresión, ejercicios) y, en casos seleccionados, técnicas quirúrgicas microquirúrgicas. En este tema abordaremos la anatomía funcional del sistema linfático, la clasificación del linfedema primario y secundario, su presentación clínica, los métodos diagnósticos y las estrategias terapéuticas conservadoras y quirúrgicas, con especial énfasis en el linfedema secundario a cáncer de mama, que es el más frecuente en nuestro medio.