La isquemia mesentérica afecta al intestino y presenta un diagnóstico difícil, especialmente en su forma aguda, donde la mortalidad es extremadamente alta si no se trata precozmente.
8.1. Isquemia mesentérica aguda
Es una urgencia absoluta: el paciente puede morir en 6-12 horas si no se revasculariza. La causa más frecuente es la embolia de origen cardiogénico (fibrilación auricular), seguida de la trombosis sobre placa aterosclerótica previa (pacientes con claudicación mesentérica previa).
La clínica clásica incluye dolor abdominal intenso y brusco, vómitos y diarrea, pero la tríada clásica no siempre está presente. Un rasgo característico es el dolor desproporcionado respecto a los hallazgos en la exploración física inicial.
El diagnóstico se realiza con angio-TC, que visualiza el trombo/émbolo y el intestino (neumatosis, falta de realce mural). La arteriografía es el gold standard, pero retrasa el tratamiento, por lo que se reserva para procedimientos endovasculares. El tratamiento es quirúrgico urgente (embolectomía, bypass, resección intestinal) o endovascular (aspiración de trombo, fibrinólisis intraarterial, angioplastia con stent). La mortalidad es del 30-70%.

Figura 6. Isquemia mesentérica aguda: territorio de la arteria mesentérica superior, tromboembolismo arterial y zonas de necrosis intestinal.
8.2. Isquemia mesentérica crónica («angina abdominal») (ampliación)
Es la estenosis u oclusión crónica de al menos dos de los tres troncos digestivos (tronco celíaco, arteria mesentérica superior, arteria mesentérica inferior). Se manifiesta con dolor postprandial (20-40 min tras las comidas, dura 2-4 h), pérdida de peso y sitofobia (miedo a comer). El eco-Doppler es la prueba de cribado; la angio-TC confirma el diagnóstico. El tratamiento puede ser médico (control de FRCV, antiagregantes) o, en casos sintomáticos, revascularización endovascular (angioplastia + stent) o quirúrgica (bypass).