Iria Pena González.
Estudiante 6º medicina. Universidade Santiago de Compostela
Dr. Emiliano Fdez-Obanza Windscheid.
Cardiólogo. Unidad de Arritmias. Hospital Álvaro Cunqueiro. Vigo
Dr. Prof. Sergio Raposeiras Roubín.
Cardiólogo clínico. Profesor asociado USC. Hospital Álvaro Cunqueiro.
Empieza por el Núcleo imprescindible que tienes justo debajo: es el mapa del tema en nueve ideas. Lee después el tema completo de principio a fin y, al terminar, comprueba lo que has fijado con la tabla de Puntos clave del apartado 11. Lo señalado como (ampliación) es de segunda lectura: no lo necesitas para entender el núcleo del tema, déjalo para un repaso posterior.
Núcleo imprescindible:
- Concepto y cifra clave: la hipertensión pulmonar (HP) es el aumento de la presión arterial pulmonar media por encima de 20 milímetros de mercurio en reposo, siendo el valor normal de unos 14. No es una enfermedad única, sino la vía final de muchas: acaba produciendo insuficiencia cardíaca derecha.
- Los dos grandes tipos hemodinámicos: en la HP precapilar el problema está en la propia arteria pulmonar, con presión de enclavamiento de 15 o menos; en la postcapilar el problema viene del corazón izquierdo, con presión de enclavamiento por encima de 15. Esta distinción manda en todo el manejo.
- Los cinco grupos: 1, hipertensión arterial pulmonar (HAP), la más grave y la única con tratamiento específico; 2, por cardiopatía izquierda, con diferencia la más frecuente, cerca del 78 por ciento; 3, por enfermedad pulmonar o hipoxia; 4, tromboembólica crónica; 5, multifactorial.
- Fisiopatología: la presión sube por hiperaflujo, como en las cardiopatías congénitas con cortocircuito de izquierda a derecha, o por aumento de las resistencias, con vasoconstricción y proliferación vascular. Lo que empieza siendo reversible acaba en remodelado irreversible y fallo del ventrículo derecho.
- Clínica: el síntoma más precoz y frecuente es la disnea de esfuerzo, con fatiga y, en fases avanzadas, síncope con el ejercicio. Hay que sospecharla ante toda disnea sin explicar.
- Exploración: segundo ruido aumentado a expensas del componente pulmonar, soplo de insuficiencia tricuspídea y, cuando falla el ventrículo derecho, ingurgitación yugular, hepatomegalia, ascitis y edemas.
- Diagnóstico: el ecocardiograma es la primera prueba y estima la presión pulmonar sistólica, pero el diagnóstico definitivo lo da el cateterismo cardíaco derecho, que es la prueba de referencia. En él se hace además el test de vasorreactividad, que identifica a los pacientes que responden a los calcioantagonistas.
- Tratamiento general: oxigenoterapia si la saturación baja del 90 por ciento, diuréticos si hay congestión, anticoagulación en la HAP idiopática y en la forma tromboembólica crónica, y evitar el embarazo, que conlleva un riesgo materno muy alto.
- Tratamiento específico y pronóstico: solo el grupo 1 lleva terapia dirigida, con antagonistas de la endotelina, inhibidores de la fosfodiesterasa 5, riociguat y prostanoides, en monoterapia, doble o triple según el riesgo. En el grupo 2 estos fármacos no se usan porque empeoran la congestión. En la forma tromboembólica crónica, si es operable, el tratamiento es la tromboendarterectomía pulmonar.
La hipertensión pulmonar (HP) es una entidad clínica heterogénea caracterizada por un aumento de la presión arterial pulmonar media (PAPm) secundario a diferentes enfermedades. Su fisiopatología común implica cambios moleculares y anatómicos en la circulación pulmonar que conducen a un aumento de las resistencias vasculares pulmonares (RVP), con eventual desarrollo de insuficiencia cardíaca derecha y muerte.
Aunque la HP puede ser secundaria a múltiples causas (cardiopatías izquierdas, enfermedades pulmonares, tromboembolismo crónico), la hipertensión arterial pulmonar (HAP) —grupo 1 de la clasificación— es la forma más grave y la que dispone de un tratamiento específico dirigido a la vasculatura pulmonar. La HAP es una enfermedad rara (prevalencia ≈15-50 casos por millón de habitantes), pero de pronóstico sombrío si no se trata adecuadamente, con una supervivencia media de 2-3 años sin tratamiento en las formas más avanzadas.
El diagnóstico de la HP requiere un alto índice de sospecha clínica (especialmente ante disnea inexplicada) y una confirmación hemodinámica mediante cateterismo cardiaco derecho, que es el gold standard. El manejo actual se basa en una estrategia escalonada según el riesgo del paciente, con terapias específicas que han mejorado significativamente el pronóstico.

Figura 1. Circulación pulmonar normal frente a hipertensión pulmonar: el aumento de la resistencia en las arterias pulmonares sobrecarga el ventrículo derecho y reduce el flujo hacia los pulmones.