Con el paciente monitorizado, todo se ordena según una sola pregunta: ¿el ritmo es desfibrilable o no?
5.1. Ritmos desfibrilables
Son la fibrilación ventricular y la taquicardia ventricular sin pulso.
- Descarga inmediata y reanudación de las compresiones sin comprobar el ritmo, durante dos minutos.
- Adrenalina 1 mg por vía intravenosa o intraósea después de la tercera descarga, y a partir de ahí cada 3-5 minutos.
- Amiodarona 300 mg después de la tercera descarga, con una segunda dosis de 150 mg tras la quinta. La lidocaína es la alternativa si no se dispone de amiodarona.
5.2. Ritmos no desfibrilables
Son la asistolia y la actividad eléctrica sin pulso.
- No se descarga. La descarga no solo es inútil: interrumpe las compresiones, que es lo único que mantiene alguna perfusión.
- Adrenalina 1 mg lo antes posible, y después cada 3-5 minutos.
- La prioridad es la causa. La actividad eléctrica sin pulso rara vez se resuelve sola: casi siempre hay algo en la lista de causas reversibles.
5.3. Causas reversibles: cuatro “H” y cuatro “T”
Hipoxia, hipovolemia, hipotermia e hiper- o hipopotasemia y otras alteraciones metabólicas; trombosis (coronaria o pulmonar), taponamiento cardíaco, neumotórax a tensión y tóxicos. Buscarlas activamente forma parte del algoritmo, no es un añadido.
5.4. Durante la reanimación (ampliación)
Se asegura la vía aérea y se monitoriza el CO₂ espirado con capnografía, que informa de la calidad de las compresiones y avisa de la recuperación de la circulación con un ascenso brusco. La ecografía a pie de cama ayuda a identificar taponamiento, tromboembolia o hipovolemia sin interrumpir las compresiones. En paradas refractarias y seleccionadas puede plantearse la reanimación con oxigenación por membrana extracorpórea (ECPR), que se trata en el Tema 8.
