La pericarditis aguda es un proceso inflamatorio del pericardio que puede cursar con o sin derrame. Su incidencia es difícil de precisar, pero se estima que representa el 5% de los ingresos por dolor torácico en los servicios de urgencias.
3.1. Etiología
Las causas de la pericarditis aguda son muy variadas, aunque en el 90% de los casos se considera idiopática (probablemente de origen vírico):
- Infecciosas:
- Víricas (la más frecuente): Coxsackie, echovirus, influenza, VIH, parvovirus B19, adenovirus.
- Bacterianas: neumococo, estafilococo, tuberculosis (importante en regiones endémicas).
- Rickettsias, hongos (raro) (ampliación).
- Post-infarto:
- Pericarditis epistenocárdica (2-5 días post-IAM): inflamación local del pericardio sobre la zona infartada.
- Síndrome de Dressler (semanas-meses): mecanismo autoinmune, actualmente raro por la reperfusión precoz.
- Post-quirúrgica: síndrome post-pericardiotomía (similar a Dressler), frecuente tras cirugía cardíaca.
- Neoplásica: metástasis (pulmón, mama, linfoma) o tumores primarios (mesotelioma).
- Inmunológica: LES, artritis reumatoide, esclerodermia, vasculitis, enfermedad de Kawasaki.
- Metabólica: uremia (en diálisis), hipotiroidismo, gota.
- Traumática: herida penetrante, contusión, procedimientos invasivos (marcapasos, ablación).
- Fármacos: hidralazina, isoniacida, procainamida (lupus inducido).
3.2. Clasificación según tiempo de evolución (ampliación)
- Aguda: <4-6 semanas.
- Incesante: episodios repetidos de 4-6 semanas hasta 3 meses sin remisión completa.
- Recurrente: nuevo episodio tras un intervalo asintomático ≥4-6 semanas.
- Crónica: duración >3 meses.
3.3. Clínica
La pericarditis aguda se manifiesta típicamente por:
- Dolor torácico: retroesternal o precordial izquierdo, agudo, de tipo pleurítico (aumenta con la inspiración, la tos o la deglución). Una cualidad característica es que mejora al inclinar el torso hacia delante (posición de alivio). Puede irradiarse al cuello u hombro izquierdo.
- Roce pericárdico: sonido áspero, «rasposo», en diástole y sístole, que se escucha mejor con el paciente inclinado hacia delante. Es un hallazgo casi patognomónico de la enfermedad.
- Fiebre: generalmente baja, pero puede ser elevada en pericarditis bacteriana.
- Disnea: si hay derrame asociado o miopericarditis.
3.4. Diagnóstico
El diagnóstico de pericarditis aguda se establece con al menos dos de los siguientes cuatro criterios (guías ESC 2015/2023):
- Dolor torácico de características pericárdicas.
- Roce pericárdico en la auscultación.
- Elevación del ST en el ECG.
- Derrame pericárdico (nuevo o de nueva aparición) en ecocardiograma.
Criterios de apoyo (no diagnósticos por sí solos, pero que apoyan el diagnóstico):
- Elevación de marcadores de inflamación (PCR, VSG, leucocitosis).
- Evidencia de inflamación pericárdica en pruebas de imagen (TC o RM).
3.4.1. Electrocardiograma (ECG)
El ECG evoluciona en cuatro fases y es clave para el diagnóstico diferencial con el infarto agudo de miocardio (IAM):
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Fase
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Hallazgos
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Fase 1
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Elevación difusa del ST con concavidad superior (en «silla de montar») en la mayoría de las derivaciones (I, II, III, aVF, V4-V6). Descenso del PR en aVF (80%) y elevación del PR en aVR. No hay imagen en espejo (a diferencia del IAM).
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Fase 2
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Normalización del ST, aplanamiento de la onda T.
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Fase 3
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Inversión simétrica de la onda T en derivaciones precordiales (puede persistir semanas o meses).
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Fase 4
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Normalización completa del ECG.
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Nota: No confundir la pericarditis aguda con la repolarización precoz (benigna, estable en el tiempo) ni con el IAM (elevación ST localizada y convexa, imagen en espejo, ondas Q patológicas).
3.4.2. Pruebas complementarias
- Radiografía de tórax: normal en ausencia de derrame. Si el derrame es >250 mL, se observa una silueta cardiaca en «tienda de campaña» o «en pico de botella». Derrame pleural izquierdo en el 25% de los casos.
- Analítica: leucocitosis, PCR y VSG elevadas. Troponina elevada en caso de miopericarditis (afectación miocárdica asociada).
- Ecocardiograma: detecta derrame pericárdico. Un ecocardiograma normal no excluye pericarditis.
RMN cardiaca (ampliación): visualiza edema e inflamación pericárdica (realce tardío). Útil en el diagnóstico diferencial.
3.5. Predictores de pronóstico y estratificación (ampliación)
Los criterios predictores de mal pronóstico se clasifican en mayores y menores:
- Criterios mayores (cualquier uno → ingreso hospitalario):
- Fiebre >38 °C.
- Inicio subagudo/insidioso.
- Derrame pericárdico moderado-severo.
- Taponamiento cardiaco.
- Falta de respuesta a AINEs/aspirina tras 1 semana.
- Criterios menores:
- Miopericarditis.
- Inmunosupresión.
- Trauma.
- Anticoagulación oral.
- Estratificación:
- Alto riesgo (cualquier predictor mayor) → ingreso hospitalario + búsqueda de etiología.
- Riesgo moderado (sin predictores mayores, pero no responde a AINE) → ingreso para estudio.
- Bajo riesgo (sin predictores mayores, respuesta a AINE) → tratamiento ambulatorio.
3.6. Tratamiento
Principios generales: reposo, suspensión de actividad física intensa hasta la resolución completa.
Tratamiento farmacológico escalonado:
- 1º escalón: AINEs (ibuprofeno 600-800 mg cada 8 h, o indometacina, o aspirina) + colchicina (0,5 mg cada 12 h) + IBP (para protección gástrica). La duración total es de 2-4 semanas, con reducción progresiva.
- 2º escalón: corticoides (prednisona 0,2-0,5 mg/kg/día) solo si contraindicación o fracaso del escalón previo. Retirada paulatina para evitar recaídas.
- 3º escalón (excepcional) (ampliación): inmunoglobulina IV, anakinra (anti-IL-1), azatioprina (en pericarditis recurrente refractaria).
- 4º escalón (excepcional) (ampliación): pericardiectomía (en constricción o recurrencias incapacitantes).
Nota: Los corticoides deben evitarse si hay sospecha de etiología vírica (pueden favorecer la replicación viral). La colchicina reduce el riesgo de recurrencia.
Antibióticos: solo en pericarditis bacteriana (purulenta) o tuberculosa, con drenaje quirúrgico frecuentemente necesario.